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Fragmentos para inspirar la práctica de la meditación.
Pensamientos de Francisco Varela
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| Cuando uno es la acción, no quedan trazos de conciencia de si mismo para observar la acción desde afuera. Cuando la acción no dual está en curso y ha sido bien establecida, se vivencia el acto como enraizado en aquello que no se mueve y que es sereno. El olvidarse de si mismo y transformarse completamente en algo, es también tomar conciencia del propio vacío; es decir de la falta de un punto de referencia sólido
| | | El conocimiento depende de estar en un mundo inseparable de nuestro cuerpo, nuestro lenguaje y nuestra historia social, en síntesis, de nuestra corporización.
| | | El acto cognitivo más simple requiere una cantidad de conocimientos aparentemente infinita, que damos por sentado.
| | | A menudo las gentes temen que el abandono del apego y el afán les haga perder el deseo, volviéndolas imbéciles y catatónicas. En realidad ocurre exactamente lo contrario. La imbecilidad es propia del estado irreflexivo de la mente, envuelto en un grueso capullo de divagaciones, prejuicios y cavilaciones solipsistas. A medida que crece la presencia plena, aumenta la valoración de los componentes de la experiencia. El propósito de la presencia plena/conciencia abierta (otro término para la meditación de atención plena) no consiste en desprender la mente del mundo fenoménico, sino en permitirle, precisamente, una presencia plena en el mundo. La meta no consiste en evitar la acción sino en nuestra plena presencia en nuestras acciones, de modo que nuestra conducta sea cada vez más sensible y consciente.
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