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Fragmentos para inspirar la práctica de la meditación.
Pensamientos de Ayya Khemma
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| "Durante la meditación tenemos la oportunidad de llegar a conocer la mente - el proceso de pensamiento que se está produciendo - y aprender a no involucrarnos en él". -> Siendo nadie, yendo a ninguna parte.
| | | "Todos los momentos empleados en preocuparnos son momentos perdidos. Estamos perdiendo la vida si no vivimos cada momento presente. Cuando pensamos en el pasado y nos preocupamos por el futuro no estamos viviendo. Estamos recordando y proyectando. Eso no es la vida. La vida no se puede pensar, tiene que experimentarse. Sólo así puede significar algo la vida, y la experiencia sólo puede surgir en cada instante. Es ésta una de las artes que enseña la meditación, vivir en el momento presente, lo que equivale a vivir por entero" -> Siendo Nadie, Yendo a Ninguna Parte
| | | "La ansiedad por el futuro no tiene sentido. La persona que se esta preocupando no es la persona que va experimentar el futuro. Habrá un cambio, no sólo tendrá más edad, y es de esperar que sea un poco más sabia, sino que se encontrará en circunstancias totalmente diferentes. Preocuparse por el futuro es completamente inútil" -> Siendo Nadie, Yendo a Ninguna Parte
| | | Con la meditación paramos un momento, podremos experimentar la pureza básica de la mente. Ese es un momento de éxtasis. Un momento que nos trae una clase de felicidad no disponible en otro lugar, ni en otro medio. Una felicidad independiente de las condiciones externas. No incondicional, sino condicionada únicamente por la concentración.
| | | Lo que pensamos constantemente, aquello ante lo que reaccionamos una y otra vez, marca surcos en la mente. Como en un camino fangoso en el que el coche patina y el surco se hunde cada vez más, así ocurre en nuestra mente. El surco se hunde más y más, hasta que al final es tan hondo que parece imposible poder salir de él y seguir avanzando.
| | | El deseo de meditar debe tener en su origen una buena razón; sólo así surgirá la energía para realizarlo. No es razón suficiente el deseo de experiencias placenteras. No es una razón bastante convincente y, sin embargo, es la principal en la mente de mucha gente. Es muy posible que sea una desilusión porque la energía placentera no se materializa en seguida. Entonces se pierde la energía para meditar al no obtener lo que deseamos, y la meditación se convierte en un sufrimiento, como todo lo demás. Una desafortunada trampa mental del pensamiento erróneo.
| | | Normalmente sentimos ansiedad por el futuro y la mayor parte de la gente se preocupa con extrema facilidad, y a menudo, sin que pueda pararse y pensar lo inútil y absurdo que es. La ansiedad por el futuro no tiene sentido. La persona que se está preocupando no es la persona que experimentará el futuro. Habrá un cambio, no sólo no será más mayor, y es de esperar que un poco más sabia, sino que tendrá un conjunto de circunstancias totalmente diferentes, con pensamientos diferentes y sentimientos diferentes. Preocuparse por el futuro es completamente inútil.
| | | La vida no se puede pensar, tiene que experimentarse. Sólo así puede significar algo la vida, y la experiencia sólo puede surgir en cada instante. Es una de las artes que enseña la meditación, vivir el momento presente, lo que equivale a vivir por entero.
| | | Cada momento mental tiene que vigilarse porque es un momento de opción y estos momentos de opción crean kamma (en Sanscrito Karma). Cuando más opciones productivas y beneficiosas tomemos, tantas más oportunidades tendremos. Es como vivir en una casa con muchas ventanas y puertas y tener todas las opciones de salir por cualquier ventana o puerta. Si solemos optar equivocadamente, nuestras oportunidades disminuirán hasta el punto de encontrarnos en la celda de una prisión donde no tendremos ninguna oportunidad hasta que nos liberen. Si alguna vez nos hemos preguntado por qué algunas personas parecen tener muchas oportunidades de hacer cosas diferentes e interesantes y nosotros no, esto se debe al kamma.
| | | Otra forma de pensar en el renacimiento es pensar que todos renacemos cada instante. Pocos tienen la capacidad y la atención para darse cuenta de ello. Pero podemos darnos cuenta de cada mañana renacemos. NO es muy difícil. El día ha terminado y cae la noche. El cuerpo y la mente están “mortalmente” cansados y nos dormimos. Por la mañana hay un nuevo despertar, como un nuevo nacimiento. Otra vez hay luz. El cuerpo y la mente están frescos y jóvenes otra vez y tenemos todo el día a nuestra disposición para usarlo de la mejor manera posible, como si se tratara de una nueva vida. Veamos cada mañana como un renacimiento y quizá entendamos que sólo existe este día.
| | | La visión interior del constante flujo y reflujo de todos los fenómenos, incluidos nosotros mismos, nos hace comprender que no existe nada en el mundo que merezca la pena de asirse a ello. La visión interior nos libera de oponernos a los puntos de vista de otra gente, lo que nos puede hacer la vida tan tremendamente difícil. La única respuesta a eso es: “!Que vivan felices muchos años!”. El apego a los propios puntos de vista sólo nos muestra que todavía no hemos comprendido la impermanencia.
| | | La concertación no debe considerarse la meta y el fin. Es sólo el medio. Es el medio para cultivar una mente capaz de penetrar en la realidad. Hay dos clases de realidad: relativa y absoluta. Todo el mundo conoce la realidad relativa. En ella encontramos al hombre y a la mujer, al joven y al viejo, al pobre y al rico, al tonto y al inteligente. Hay animales, árboles, flores, estrellas, luna y cielo, y a todos se les considera según lo felices que “nos” hacen. En la realidad absoluta no hay nada de esto. Hay manifestaciones físicas de objetos creados por la mente. Eso es todo. No hay ni un solo “yo” ni un solo “tu”. No hay nada, sólo manifestaciones que están cambiando de continuo. Incluso el universo está cambiando de continuo, contrayéndose y expandiéndose. E igualmente nosotros.
| | | El Buda habló de tres clases distintas de generosidad: la clase del mendigo, la clase del amigo y la clase del príncipe. La clase de generosidad del mendigo es cuando regalamos lo que no queremos de ningún modo: las cosas que está amontonadas en casa cuando queremos hacer limpieza. Aunque es mejor que nada, no es muy generoso regalar estas cosas porque no disminuimos nuestros deseos y apegos en ningún aspecto.
La clase de generosidad del amigo es cuando compartimos lo que tenemos. Lo compartimos con tanta gente como entra en nuestra órbita.. Regalamos equitativamente, conservando algo y dando algo.
La clase de generosidad del príncipe es cuando regalamos más que conservamos. Bastante raro, ¿verdad? La mayoría no lo hace.
| | | Para dar necesitamos tener detrás de ello la motivación correcta. Si damos para conseguir lo que pretendemos – mérito, aprecio, agradecimiento – no tiene valor. Los términos se contradicen. Uno no da para recibir, da por dar. Sólo cuando investigamos e indagamos en ello lo vemos con claridad. Si damos por dar, vamos a recibir con toda seguridad felicidad, satisfacción, serenidad mental, alegría. Podemos dar porque sentimos que otros necesitan compartir nuestra riqueza y prosperidad. Podemos dar porque tenemos compasión. El buda dio por compasión.
| | | Llegar a ser algo o alguien, incluso un meditador excelente, es una afirmación del ego. En vez de ser exactamente ahora, y estar totalmente atentos a lo que realmente somos, queremos llegar a ser, que es futuro. ¿Qué hay que decir del futuro? Nada. El futuro es un completo vacío. Pero ser exactamente ahora es algo a lo que podemos atender con toda conciencia.
| | | Los cuatro esfuerzos supremos son la esencia del sendero espiritual. Las flores y el incienso, las velas y las campanas, los templos y las pagodas, son únicamente adornos agradables. “No permitir que surja ningún pensamiento perjudicial que aún no ha surgido. No permitir que continúe cuando haya surgido. Hacer que surja un pensamiento provechoso que aún no ha surgido. Hacer que continúe un pensamiento provechoso cuando ya ha surgido”. Ese es el proceso de purificación en el pensamiento que causa la purificación de la palabra y la acción. Cuando ocurre vemos con más claridad.
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